Cargando...

¿Para qué sirve un gestor en una oficina de Abogacía?

El tema de la gestión legal está en alza, en un momento que la Abogacía enfrenta una crisis económica que afecta sus negocios y la competencia bordea las rayas del absurdo.

Muchas oficinas de pequeño y mediano tamaño comienzan a considerar la contratación de gestores jurídicos para cuidar de los aspectos corporativos que involucra el trabajo de una banca de Abogados.

Pero, ¿qué hace un gestor jurídico? ¿Las oficinas pequeñas tienen condiciones de contratar a un profesional que asuma la función de gestor jurídico? En primer lugar, entender lo que es un gestor

El gestor es la persona responsable por el trabajo de planificación, orientación, seguimiento, control y análisis de las actividades de una organización.

En otras palabras, el gestor hace lo siguiente:

  • Coordina el proceso de planificación de las estrategias de la organización;
  • Guía al equipo sobre cómo deben ejecutarse los planes;
  • Sigue la ejecución de los planes;
  • Propone medidas correctivas y de control cuando las cosas empiezan a salir del rumbo programado;
  • Analiza los resultados obtenidos, generando datos confiables para la toma de decisiones;
  • Revisa planes y propone cambios en las actividades.

Tenga en cuenta que no he hablado en ningún momento que el gestor ejecuta alguna actividad.

Su función es estratégica, no de ejecución.

Por desgracia, ya he visto una gran oficina contratar a un gestor para asumir rutinas y actividades de la oficina, tales como atención al cliente, seguimiento de procesos, archivado, servicio de foro.

El problema es que ese gestor no tendrá tiempo para pensar y actuar estratégicamente, y la oficina perderá la oportunidad de aprovechar la experiencia del profesional contratado. Pero, esto funciona para pequeñas oficinas?

Para la realidad de oficinas pequeñas o de abogados liberales, la figura del gestor parece ser un exceso de funciones que no se justifica.

El costo de la contratación aumenta significativamente en los gastos de la oficina.

Un buen gestor puede salir más caro que un buen Abogado.

Pero eso no significa que, en alguna medida, la gestión no corresponda a los "pequeños".

Si los profesionales salen de la zona de confort, abandonando la postura de ejecutores y asumiendo un comportamiento más estratégico, es posible imaginar gestión incluso para quien trabaja solo.

Abandonar la zona de confort significa, entre otras cosas, aprender a ser más productivo, hacer gestión más inteligente del tiempo y, principalmente, aprender cómo hacer gestión.

En una realidad menos compleja, un poco de gestión financiera, de marketing y de procesos, por ejemplo, haría muy bien a la pequeña oficina.

Vamos a pensar un ejemplo práctico?

Imagine la realidad de una pequeña oficina, con 3 abogados, un pasante y una secretaria.

Uno de los abogados podría asumir la figura de gestor de marketing jurídico, responsabilizándose por el mantenimiento del sitio y la producción de contenido para el Blog, creando los planes estratégicos para promover el contenido en Internet y la interacción con la audiencia generada, haciendo campañas en Google Adwords, etc.

Otro puede hacer la gestión financiera, estudiando los básicos de finanzas para crear planes de control, eligiendo las mejores herramientas, acompañando el flujo de caja, anticipando contingencias, generando informes para comunicar la salud financiera de la oficina a los colegas, etc.

Y finalmente, el tercero podría cuidar de la gestión jurídica propiamente dicha, o sea, crear estrategias procesales y acompañar las rutinas ligadas a las causas ya la atención de los clientes.

No es algo de otro mundo, teniendo en cuenta que el menor volumen de clientes hace la gestión proporcionalmente menos compleja.

Lo que no da es seguir haciendo más de lo mismo.

¡Incluso porque, quien hace lo mismo siempre, tiene que satisfacerse con los resultados que siempre ha obtenido!